A mí no me gusta hablar de estas cosas y caminar- le dije con mi típico tono – Yo odio quedarme parado en la calle como un tonto, déjate de tonteras y ándate a la casa luego, déjame solo.
Eso último que me dijo me daba vueltas en la cabeza… “déjame solo” ¿Qué quería decir exactamente con eso? Hace días que está comportándose extraño y esta vez no eran rollos míos. Por eso cuando llegué a mi casa y corrí a la computadora, comencé a escribirle cosas en internet, pero también fue una mala idea porque explotó en verdad y terminó por salirse de la web. Sabía que era mi culpa pues constantemente cometo errores simples, que al juntarlos todos hace colapso en su cabeza… él aparenta estar mejor después, sin embargo, a través de sus ojos noto ese sentimiento de ¿Por qué si me amas…? Y entonces se me parte el corazón, todas sus reacciones frívolas son causa de mis actos equívocos que le dejan pequeños baches en el corazón. Ahora que tomo conciencia de esto, me cuesta tomar la decisión correcta, pero aún así siempre me guío por el corazón, él sabrá qué hacer.