sábado, 4 de julio de 2015

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Asunto:Ese día todo era una mierda. Te lo juro.
Me habían echado del trabajo, perdí cinco lucas, y me tuve que ir a la casa caminando porque se me quedaron las tarjetas encima de la mesa. Cuando llegué mi madre me dijo que no fuera tan pesimista, que cuando se cerraba una puerta se abría una ventana, típica frase cliché de mamá, así que solo asentí y subí la escalera derrotada. Me tiré en la cama y me puse a mirar las fotos que tenía en la pared, del colegio y me acordé de que mi gran sueño era salir de cuarto medio y ser libre. ¿Qué mierda pensaba? Estar en la enseñanza media era lo más libre que una pudo haber tenido. A excepción de cuando te castigaban y no podías salir. Pero, no tenías deudas, no había que ir todos los días. Era una ganga de vida, pero eso no lo sabes hasta que llegas a la realidad de que nunca serás libre como en esos tiempos. Y no te nombro la niñez porque esa una la vive sin saberlo casi, solo jugabas todos los días, veías pókemon en el Chilevisión o te dormías tarde en año nuevo y era lo más bacán. A veces quisiera volver a ese tiempo donde no pensaba tanto, pero ya me conoces. 
Escríbeme de vuelta. 

sábado, 3 de enero de 2015

La escalera vieja

Me gustaría que todas las cosas se fueran perdiendo a medida que doy pasos en ese bonito lugar... pero no todo es como una quisiera, a veces.

Pararme ahí no fue tan fácil como pensé, mirar todo el alrededor y reconocer la realidad que nos golpeaba a todos, el paso de los años, las hojas secas y la pared con la pintura cayéndose. Al parecer se anhela el pasado con otra expectativa, y de pronto al tenerlo de nuevo en el presente es decepcionante. Pero se puede aceptar, digo, lo que pensaste que era algo tan normal pero que nunca pensaste que se alejaría con los años inevitablemente. Quizás, podríamos entonces, mirar todo desde otra parte y crear otra expectativa de lo que hay... Aunque no sea como antes que tenía más felicidad porque no se razonaba, solo se vivía. Podemos con eso, creo.