miércoles, 3 de septiembre de 2014

El viejo reloj

¿Nunca te llamó al atención que mientras pasan los años los lugares, las cosa cambian su sentido? Puedo mirar un viejo reloj mural y recordar que estuvo en muchas paredes, distintas casas, pero siempre en alto. Podría decir entonces, que es un eje, un punto de partida que parece envejecer junto a mí. Cuando era niña recuerdo mirarlo para esperar la hora de un programa, la hora en la que pasaría el viejito pascuero."El palito chico tiene que llegar al 12, ahí llegan los regalos" 
En otra época, ya más grande, las horas eran eternas y a las vez rápidas dependiendo de que hacía. Muchas veces solo quería que llegara la hora de que la casa estuviera llena. También esperaba el cambio de hora."Hay que atrasar el reloj una hora" . Y yo me acuerdo que esa noche hacía calor, sentada en el piso pensaba lo grande que era por poder quedarme una hora más y dormir a las 1. 
Lo miraba hace años "A las 00 son los resultados". Así que escribía en el computador mirándolo de reojo, el tiempo siempre pasa rápido en él, pero esa vez se hacia lento. 
Un viejo reloj blanco, con una extraña forma, de niña y ahora, me parece gigante, con sus pilas que duran hasta un año. Nunca voló de la pared por un temblor. Nunca se paró sin razón. Este viejo reloj, que guía mi vida, aún lo miro en alto, aún espero la llegada de alguien, los cambios de horarios, y el resultado de algo sin sentido.