miércoles, 3 de septiembre de 2014

El viejo reloj

¿Nunca te llamó al atención que mientras pasan los años los lugares, las cosa cambian su sentido? Puedo mirar un viejo reloj mural y recordar que estuvo en muchas paredes, distintas casas, pero siempre en alto. Podría decir entonces, que es un eje, un punto de partida que parece envejecer junto a mí. Cuando era niña recuerdo mirarlo para esperar la hora de un programa, la hora en la que pasaría el viejito pascuero."El palito chico tiene que llegar al 12, ahí llegan los regalos" 
En otra época, ya más grande, las horas eran eternas y a las vez rápidas dependiendo de que hacía. Muchas veces solo quería que llegara la hora de que la casa estuviera llena. También esperaba el cambio de hora."Hay que atrasar el reloj una hora" . Y yo me acuerdo que esa noche hacía calor, sentada en el piso pensaba lo grande que era por poder quedarme una hora más y dormir a las 1. 
Lo miraba hace años "A las 00 son los resultados". Así que escribía en el computador mirándolo de reojo, el tiempo siempre pasa rápido en él, pero esa vez se hacia lento. 
Un viejo reloj blanco, con una extraña forma, de niña y ahora, me parece gigante, con sus pilas que duran hasta un año. Nunca voló de la pared por un temblor. Nunca se paró sin razón. Este viejo reloj, que guía mi vida, aún lo miro en alto, aún espero la llegada de alguien, los cambios de horarios, y el resultado de algo sin sentido. 

miércoles, 4 de junio de 2014

Carta a Frank

Frank:

El otro día me cansé de escribir poesía porque el mundo no me inspira, las personas que están alrededor solo viven de apariencias y de cáscaras inútiles, es como si al salir de la escuela no se hubiesen percatado del mundo real y siguieran con sus club's inútiles, un día la realidad los golpeará. Son todos como el pico. Cada uno de ellos creyéndose mejor que el otro, se miran y ríen, pero en el fondo compiten; desde niña supe que yo no sería como ellos, no vendería mi alma a la estupidez. Si, te vas a reír porque sueno como la fea reprimida, pero tu sabes que no es así, yo sé que no, solo que no necesito ser un florero para que lo demás lo noten. Yo pensaba que la gente así solo estaba es esas películas gringas de adolescentes, y me equivoqué. No sé por qué me da rabia, creo que en mi cabeza no entra ese tipo de personas. Traté Frank, de verdad, de ponerme en algún remoto lugar de que yo estaba discriminando, y ni eso; si vieras como miran al resto de la gente, con desprecio y compasión de no ser como ellos. Me  los imagino a futuro despertando en su cama dándose cuenta de que todo lo que hicieron en su juventud eran pelotudeces de popularidad y que no existe más. Pobre de sus hijos, que si no salen igual a ellos sufrirán al tener papás tan idiotas. Y ese es mi problema, e ahí tu respuesta de por qué no subía nada hace tiempo, convivir con gente sin coeficiente intelectual me deprime, que bueno que como tú, existen personas que si valen la pena. 

martes, 18 de marzo de 2014

Alma

Ya era oficial. Había perdido el control sobre mi, o así mi cuerpo lo sintió en ese paradero frío y con múltiples rayados. Mi corazón latía más fuerte que nunca, constantemente me repetí lo tonta que era al sentirme así, pero era verdad, no valía nada para nadie excepto de mi familia, y era pequeña al lado de quién fuera, frágil, a punto de querer gritar entre toda la gente que estaba ahí, que en sus rostros reflejaban su aburrimiento, preocupación, o la nada. Nada, se presentaba de diversas formas todos los días y cada paso que daba recordaba que caminaba, otra vez, hacia nada. Vivir por vivir, sonreír y practicar el estar bien, aceptar y parecer alguien normal, con problemas normales comunes como no saber que usar; En mi caso, no saber que creer de mi. Volví a respirar hondo y me subí a una micro.   

sábado, 25 de enero de 2014

Wind

A veces sentía que estaba equivocada, en el lugar incorrecto, viendo como pasaba la vida simple e insulsa. Tal como si me escupiera en la cara y me mostrara que podía tener lo mejor pero que sin embargo no podía alcanzar. Y el viento, traspasaba mi ser cuando bajaba el vidrio del auto, sacaba la mano como queriendo imaginar que no iba a ningún lugar y que no tendría que despedirme del vehículo. Si llegaba inevitablemente antes de que terminara la canción que iba escuchando, no podía detenerme ahí, así que la hacía parte del contexto, la realidad a veces me sacaba de eso, pero podía volver a concentrarme. Entonces llegué a la conclusión, estaba ahí en mi nariz haciéndome un poco de burla, no estaba tan fuera de lugar, solo no sabía cómo apreciar lo que se me presentaba. Y la vida, no era tan simple e insulsa después de que te vi.