Corría en círculos en esos tiempos, llegando al mismo punto y cada vez se tornaba más molesto. Me salvó una figura extraña, borrosa, que venía hacia a mí, y susurraba mi nombre lentamente. Se mezclaba su aroma con el viento y el ruido de las hojas que pisaba... Yo estaba sentada sobre una roca casi verde, podía ver los insectos que allí habían. De pronto, como si fuera una película romántica sin sentido, sonó de fondo una canción en piano, aquella figura desconocida tomaba forma cada vez más, piel morena, ojos café y nariz perfecta, una sonrisa de esas que te hacen saber que cuando todo está mal, estará siempre ahí. Me tomó de la mano y me llevó a un camino rodeado de cascabeles, con piso de cristal... Me dijo " Señorita, usted es capaz de hacer sonar cada cascabel de por aquí, para que recuerde con bella melodía el pasado, solo impida que no le afecte el escuchar". No entendí pero hice lo que él me solicitó... algunos recuerdos me afectaron y me sentí en círculos de nuevo, lloré de miedo al tener esa sensación pero el extraño volvió otra vez tomándome de la cintura haciéndome danzar sobre el lago, esta vez me miraba con cariño y me hizo saber que ya nada podría afectarme porque estaba con él.

Regresamos de nuevo a aquel camino con piso de cristal, y ahora los cascabeles tenían cosas distintas, tenían imágenes y sonidos de cosas que yo había vivido con mi Rescatista desconocido, pero no las recordaba, miré con duda a aquellos ojos café que me respondieron que aquellas melodías eran momentos que viviríamos.
En ese momento, aparecí nuevamente sentada sobre la roca, pero ahora estaba él a mi lado, me dijo "Oh señorita ,no sabe cuántos textos, no lo sabe, cuántos he escrito por su belleza", lo miré atónita y solo traté de decirle a través de mis ojos que sentía lo mismo, que mi vestido blanco bordado, lo estaba esperando hacía mucho en el bosque.

Regresamos de nuevo a aquel camino con piso de cristal, y ahora los cascabeles tenían cosas distintas, tenían imágenes y sonidos de cosas que yo había vivido con mi Rescatista desconocido, pero no las recordaba, miré con duda a aquellos ojos café que me respondieron que aquellas melodías eran momentos que viviríamos.
En ese momento, aparecí nuevamente sentada sobre la roca, pero ahora estaba él a mi lado, me dijo "Oh señorita ,no sabe cuántos textos, no lo sabe, cuántos he escrito por su belleza", lo miré atónita y solo traté de decirle a través de mis ojos que sentía lo mismo, que mi vestido blanco bordado, lo estaba esperando hacía mucho en el bosque.

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