sábado, 8 de octubre de 2011

Calle con salida

Leí por algún concurso que la poesía era la ventana del alma... yo creo que toda forma de escribir lo es. Una mirada vale más que mil palabras pero ¿Qué sería de nosotros los que redactamos y formamos textos sin nuestras preciadas palabras ? Sería como un dibujante sin su lápiz y goma de borrar. Es mi única calle con salida  el poder escribir para ciertos lectores mi única poesía y mis textos de reflexión... Estoy segura de que todos ellos se dieron cuenta que tengo un lector favorito, él lee cada cosa que escribo y la mayoría son para él.

Si me quitasen mis palabras escritas, mis sinónimos, mis tildes todo sería niebla y oscuridad. Si solo se hablase todo se lo llevaría el viento, fue por eso que en el pasado inventaron la escritura, para dejar todo plasmado.

Si soy algo moderna, no me gusta escribir con un lápiz y un papel, soy corredora en mi notebook, me siento como un pianista que va marcando cada nota y formando una melodía, yo con cada tecla voy escribiendo, me voy desahogando... Todas mis notas, todas mis cartas y mi poesía puede que quedasen guardadas y que nadie jamás las recuerde, pero serán mías, yo las uní todas y cree esto... Siempre inspirada por ese amor que llegó a mi vida, él sabe que tiene cuanto texto en su honor, él sabe cuán amado está...
Esta es mi calle con salida, no importa cual mal  yo esté... siempre podré escribir y sé que al terminar.. todo habrá ya pasado.


Me dejo llevar por ellas 
cuando dan vueltas en mi cabeza
giran y giran sin parar esas humildes al pasar 
gracias palabras por hacer cantar
a este corazón con su fuego voraz 

1 comentario:

  1. Las palabras son el tesoro más preciado para quien realmente sabe aporeciarlas, el lenguaje y el correcto uso de cada palabra son una gran composición, de millones de melodías que van creando pequeños mundos, únicos, y propios.

    Cada texto expresa la entrada a un nuevo universo, y es algo que a veces sólo un buen escrito puede lograr, más allá de lo que se expresa en un espacio temporal con juegos de proxemidad presente.

    Es cierto, es más difícil representar esa cercanía e intencionalidad cuando quieres dejarlo plasmado en un texto, pero esa es una de las gracias de aprender a jugar con las palabras, pues libera la mente para crear caminos, abrir puertas, y dejar algunas ambiguedades al gusto del creador.

    ¿Qué sería de nosotros sin las palabras escritas? ... pues muchas realidades quedaría atrapadas en el exceso de interpretación, de esa que los textos a veces atrapan en su vorágine natural.

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