Me había encerrado a llorar. Era lo único que podía hacer después de todo, si no quería hablarme ¿Qué más quedaba? No entendía su actitud, no mucho al parecer porque todo lo que intenté fracasó. Pronto los miedos comenzaron a comerme y no de mi ya no se podía esperar demasiado.
Sí, yo tenía la culpa una vez más, pero nunca ha sabido lo que realmente pasa por mi cabeza, siempre he pensado que cuando amas nada más importa y perdonas, pero si no eres capaz de hacerlo entonces es mejor el adiós.
Pero ahí está el problema, yo no quería decir adiós porque no soporto la idea de que todo lo hermoso se arruine y por eso había decido jugármela, pero nada resultaba... por eso me había encerrado a llorar.
¿Tienes miedo? Yo también, pero aquí estoy yo de otra forma, solo mira cuidadosamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario